martes, 15 de junio de 2010

D. Toribio

Voy a dedicar un rspacio a la "Memoria Histórica", a la de mi padre, que a sus 91 años guarda recuerdos que si n o se dan a conocer pueden caer en el más absoluto olvido, como si no hubieran existido, y, aunque la trascendencia histórica no sea relevante, resalta lo que en aquellos trágicos dias de la guerra civil fue, por asi decirlo "rara avis" o suceso que rompió la regla que dominó el conflicto.

Cuando en 1.936 R0onda quedó en el bando leal o republicano, en realidad se vivió una verdadera revolucjón en la que laqs masas se desbordaron y no había autoridad que dominara a los "revolucionarios" que se dedicaron al pillaje y asesinato de personas por su filiaciÓn derechista y, por supuesto, con los sacerdotes que fueron ejecutados en gran número.

El "rara avia" fue un sacerdote de nombre D. Toribio que era "vox populi", àdre y no espiritual pre3cisamente, de varios hijos y que se las veía y se las deseaba para dar de comer a sus vástagos y no sé si una o varias madres.

Ala hora de detener y asesinar a los sacerdotes, los "rojos" como eran llamados los republicanos, decidieron que a D. Toribio había que dejarlo vivo puesto que tenía que alimentar a una vasta familia, y aswí vivió D. Toribio en la Rondea "roja" sin que nadie osara causarle daño alguno, así vivió hasta que los "nacionales" entraron en la ciudad, pues aquél "traidor" a su clase y a su Iglesia fue fusilado dejando en la indigencia a su numerosa prole.

Como dato curiose añadiré que una hija de D. Toribio, de nombre Trini casada con un Guardia Cuvil, vivió algún tiempo en Faraján, donde su maridp estuvo destinado, esta noticia la sé `pr mi mujer, que llegó a conocerla, dice que era bajita y regordeta y que no ocultaba su ascendencia.

domingo, 13 de junio de 2010

El hombre que no creía en Andalucía


Ya ha llovido desde entonces, supongo que habrán pasado casi cuarenta años cuando de vez en cuando daba una vuelta por la librería Beta de la calle República Arg.entin de Sevilla, para ojear algún que otro libro o rervista y algunas veces incluso comprarlo.
Recuerdo que a veces coincidía con un señor enteco y cetrino con el que llegué a establecer cierto trato a propósito de nuestra común afición a los libros.

Marché a Madrid y tras cuatro o cinco años de ausencia regresé a Sevilla en pleno auge de la Transición y efervescencia autonómica andalucista, y entonces ocurrió que nombraron Presidente preautonómico de Andalucía a D. Plácido Fernández Viagas que no era otro que aquél señor enteco y cetrino c0on el que coincidía en "mi! librería de la Avda República Argentina.

Volví a coincidir con él, y al felicitarle por su nombamiento me contestó: " No me felicite, para mi es muy duro porque yo, que soy un socialista centrañlista y federal no creo ewn Andalucía".